Comienza así…
Ese culo es maravilloso, me hizo olvidar mi destino hacia la playa. Ella bajó del coche, justo delante de mí, emprendió un acompasado andar preciso, con la velocidad perfecta para que sus nalgas se contoneasen al contraluz, los rayos del sol jugaban entre sus muslos. Giró a la izquierda y yo la seguí, analicé por qué me atraía esa mujer, con esa media melena negra y corte a lo “garçón”. No era muy alta, por eso llevaba zapatos de tacón que hacían que su trasero respingón moviera los glúteos con un sincronismo perfecto; unos pantalones de color azul difícil de describir, eran tan finos y elásticos que se ajustaban perfectamente a la piel de ese trasero abundante seguido por unos muslos proporcionados, me fijé más…
