Comienza así…
ARDE EL TRÓPICO
Capítulo 1
Alexia corría desnuda perseguida por 50.969 personas que trataban de darle alcance sobre el puente Verrazano-Narrows. Todas las cámaras se fijaban en ella, corría majestuosa y con su gran zancada mantenía a unos metros a los más veloces, que tampoco le quitaban ojo a su vigoroso culo. El conductor de la moto y el operador de cámara no la perdían de vista. Era la moto1, el realizador de la retransmisión de televisión les había encomendado la tarea de seguir de cerca la cabeza de carrera, y es lo que hacían.
Todo comenzó cuando Marga, directora y productora de “El Paraíso de Eva”, pensó en promocionar su película de forma trasgresora y gratuita aprovechando cualquier evento y, aunque todavía no había terminado el montaje, no podía dejar pasar la maratón de Nueva York el 6 de noviembre para conseguir una repercusión mundial.
Alexia era la actriz principal de la película y Marga había aprovechado sus cualidades atléticas para grabar escenas porno mientras saltaba por las ramas de los árboles. Cuando trabajó el guión con Alex no escribieron ni una frase para Alexia ya que en realidad es sordomuda y prefirieron que los expresivos gestos de su cara lo contaran todo, y aunque en la vida real Alexia es sinestésica y telepática prefirieron no mostrar esas cualidades en la película, Marga las reservó para ella, le gustaba saborearla. Es una buena directora de cine pero sólo hace las películas con las que disfruta, o sea, de sexo. Se llevó el premio a la mejor fotografía en el Festival Erótico de Barcelona con la película “La calle Ge”. Ahora convenció a Alexia para correr desnuda ante millones de personas que la verían en el mundo entero.
Marga esperaba a Alexia en Brooklyn, el coche estaba estratégicamente situado para salir sin que nadie las pudiera seguir. Su móvil sonó y no tardó ni un tono en descolgar.
-Dime Félix ¿ha salido ya? ¿La ves?
-No, todavía no… pero están a punto de dar la salida. Todo irá bien.
-¿Se ve bien la señal en Europa?
-Perfectamente, aquí todas las cadenas americanas retransmiten la maratón en
directo. Pauline lo sigue por Internet y…
-¡Pásame a mi chochona! ¡Estoy deseando volverla a ver!
-Hola Marga ¿Qué tal?
-Nerviosa… ¿Qué llevas puesto?
-Una minifalda… -Pauline hizo una pausa, sabía que la irritaría!
-¡Umnhhmm! ¡Dime algo, coño!
-Eso… la minifalda que apenas tapa mi coño… sin bragas, como a ti te gusta…
¡Van a dar la salida ya!
-Bueno, te dejo, nos veremos en Madrid cuando volváis. Alexia se plantará aquí
en pocos minutos y saldremos pitando.
En realidad Félix y Pauline iban muy abrigados, con pantalones y gabardinas, porque en noviembre hace mucho frío en Bruselas, pero como decía Pauline: a las amigas hay que contentarlas siempre.
En Estaten Island todos los corredores se agrupaban esperando la señal de salida. Los periodistas hacían sus entradillas en directo con el fondo del puente de hierro, el segundo más largo del mundo. Alexia estaba situada en primera fila, junto a los más veloces que no sospechaban el tirón que esta les provocaría ya que ella no pensaba hacer una carrera de resistencia de 42.195 metros, sino una de velocidad de 1.500 metros.
Llegó el momento y comenzó al ritmo de los corredores de cabeza pero al entrar en la calle superior del puente aceleró y se situó delante del cámara de la moto1. Se desprendió de la camiseta y cuando se encendió el piloto rojo de la cámara indicando que “estaba en el aire” aceleró más hasta situar sus duros pechos muy cerca del objetivo. Ese primerísimo plano hizo que los televidentes e internautas del mundo entero prestasen más atención, el comentarista de televisión titubeó al no saber qué decir. Cuando el motero aceleró también para alejarse y que la corredora no lo sobrepasara mostró un plano general de todos los corredores detrás de Alexia, que se había despojado también de los ceñidos pantalones cortos dejando ver su sexo.
-Pincha aérea uno, la del helicóptero –ordenaba el realizador al mezclador de la
Unidad Móvil de televisión que retransmitía la señal al satélite.
-Deja que se vea -le decía el mezclador de imagen tras acatar la orden y sacar al
aire la imagen desde el helicóptero donde se veía los primeros 300 metros del grandioso puente repleto de corredores.
-Espera, espera. Es para crear expectación. Seguro que todo el mundo está deseando que pinchemos esa cámara.
McLuhan, el realizador, no era ningún mojigato, ni tenía la rara moralidad americana que se escandaliza más de un cuerpo desnudo que de alguien apuntando con un rifle. Tampoco tenía al censor en la Unidad Móvil, aunque desde que sucedió aquello de la Superbowl, donde Janet Jackson enseñó un pecho, la señal de televisión sufría un retardo de tres segundos para que el censor de turno pudiera reaccionar y ocultar a la audiencia “esas obscenidades”, como también censuraron el beso de Javier Bardem a Josh Brolin en los Oscar 2011.
-Peter, haremos una panorámica ascendente. Prepárate –le ordenó McLuhan al cámara de la moto de cabeza de carrera-. Pincha la dos –le ordenó al mezclador.
-¡Cómo corre la tía! –comentó el operador de grafismo- ¡Tengo el rótulo!
-Arriba lentamente.
Todos entendían que McLuhan se refería a que la cámara que manejaba Peter, un veterano operador curtido en retransmisiones deportivas, hiciera una panorámica ascendente en primer plano desde los pies hasta la cara de la corredora.
Peter sujetó la cámara como nunca, pegó el ojo al visor y puso todos los músculos de su cuerpo en tensión bajo la orden cerebral de que la imagen no debía temblar, el movimiento que le pedía el realizador era difícil desde una moto y trabajando con primeros planos mucho más, pero Peter era consciente que todo el mundo estaría pendiente de su encuadre y debía esmerarse en no irse de foco, la imagen debía ser nítida y sin vibraciones, y así fue.
Pauline y Félix se quedaron estáticos con los ojos clavados a las pantallas cuando vieron a Alexia, su amiga, mover sus piernas con un sincronismo perfecto, sus muslos brillantes señalando los largos músculos, el pubis depilado y un prominente sexo caucásico que les recordaba infinidad de sabores.
La panorámica continuó ascendiendo mientras en la Unidad Móvil nadie miraba los monitores con las imágenes de otras cámaras, incluso el resto de operadores habían pinchado la señal de retorno y no veían su imagen sino la señal de programa donde ahora mostraba unos pechos turgentes que a pesar de la carrera mantenían su estabilidad con unos pezones duros por el frío.
Alex, sentado junto a Musi en el sofá para todo, frente al televisor de su casa de Barcelona, miraba con una sonrisa y la boca abierta al mismo tiempo que Alexia era el centro de atención del mundo entero. En ese momento se consideró el guionista más genial de su generación, incluso pensó que se podía ganar mejor la vida como creativo publicitario.
-¿A que tuve una buena idea, Musi? Mírala cómo corre. Es feliz, y nosotros aquí,
toda la mañana en el sofá comiendo chucherías…
Musi no le respondió y Alex se puso serio al pensar que la idea de que Alexia corriera desnuda en los Estados Unidos no era muy legal. No quería meterse en líos, al fin y al cabo, reflexionó, él sólo le dio la idea a Marga. Era ella y Alexia quienes infringían la ley. Alex volvió a sonreír.
-¡Abre, abre! –dijo McLuhan.
-¡Tengo el rótulo! –gritó el grafista.
-¡Mételo cuando abra! ¿Tienes el slow? –dijo McLuhan.
En la Unidad Móvil cada uno sabía a qué se referían, eran muchas horas de convivencia y a veces el equipo funcionaba por inercia y nadie hablaba durante segundos, pero en estos momentos había que tomar decisiones rápidamente, todos sabían que lo que estaba sucediendo daría que hablar en todas las cadenas del mundo. Cuando Peter efectuó un zoom retro y encuadró todo el cuerpo de Alexia, el mezclador de imagen pinchó el rótulo: Alexia Kandinsky. Dorsal 212. El operador de sonido bajó el nivel de sonido ambiente cuando el comentarista que había permanecido callado se decidió a hablar para decir una tontería, algo así como que Alexia había perdido la ropa y a pesar de ello quería seguir participando porque era una atleta profesional.
-¡Imbécil! –dijo el operador de sonido.
Todos sabían que el insulto se refería al comentarista que además de caerle mal no podía oír lo que hablaban en la Unidad Móvil si el operador de sonido no quería.
Muy profesional, profesional para follármela, masculló el operador del Slow Motion mientras se tocaba el paquete. Aunque no lo entendieron, todos sus compañeros intuían lo que quería decir. Es posible que todos pensaran igual excepto Mady, la becaria de producción que lo miró de reojo e hizo un gesto de desprecio. Él se percató del gesto y la miró con una sonrisa mientras pensaba: a ti también zorrita, a ti también te follaría. Ella apartó la mirada y pensó que sería un error darle confianza a tipos tan machistas como aquél, que nunca cambiarían de mentalidad. Para ellos una mujer sólo servía para follar y mantener la casa limpia.
-Da un plano de la salida, que aún continúan saliendo y encadénalo con el plano
aéreo ¿Tienes la repetición? Sube el ambiente que el puente se está llenando – McLuhan continuaba dando órdenes sin parar.
-Slow preparado, mételo… métela –bromeaba el operador por bajini.
-Dentro Slow –dijo McLuhan.
El mezclador de vídeo encadenó lentamente el plano aéreo de todo el puente de
hierro con la imagen ralentizada de la memoria digital donde se veía a Alexia de perfil dando grandes zancadas en perfecto sincronismo con sus largos brazos.
El silencioso piloto rojo del teléfono de la Unidad Móvil parecía parpadear más rápido de lo normal. McLuhan se temía lo peor cuando escuchó los gritos del director de la Cadena de TV al descolgar.
-¡McLuhan, cómo nos demande la organización, estás despedido!
-¡Pero…!
-Lo que haces es una locura no enseñas la maratón… sólo a esa…
-Está subiendo la audiencia…
-Nos van a demandar. No quiero ver más a esa tía desnuda…
-Va en cabeza, es la primera corr.
El gran jefe colgó y había dejado a McLuhan sin acabar la frase.
-¡Que lo follen! –dijo el operador del slow motion refiriéndose al gran jefe y apoyando así la acción del realizador.
McLuhan chasqueó enérgicamente los dedos de la mano izquierda mientras estiraba
el brazo hacia el monitor que enseñaba la imagen de la línea de salida. El mezclador de vídeo pinchó el botón tercero por la izquierda de la línea roja, y subió a programa el plano fijo de los corredores que aún seguían partiendo desde Estaten Island… Chasqueó nuevamente los dedos hacia el monitor de la cámara del helicóptero y el mezclador pinchó la imagen dónde se veía el plano general de los 1.300 metros del puente Verrazano-Narrows repleto de corredores.
-Pincha la moto 1… ¿Dónde está la chica? ¡Peter, te dije que no la perdieras!
-Ha saltado al final del puente. Ha salido de la carrera…
Marga recibió a Alexia con los brazos abiertos y una gran toalla con la que envolvió
el sudoroso cuerpo desnudo.
-Sube, vámonos rápido. Eres fantástica…
Alexia le dio un beso en la boca como gesto de cariño y de deseo, estaba feliz y no lo
podía expresar con la palabra.
Alex estaba nervioso, su mano derecha se aferraba al brazo del sofá mientras se echaba a la boca gominotas con la izquierda. Todo había salido bien, o eso suponía. Alexia y su publicidad había salido mucho tiempo en la tele. Estaba deseando verlas porque desde que acabó el rodaje apenas coincidieron un par de veces en alguna fiesta.
Se levantó de un salto se asomó a la ventana, regresó al sofá junto a Musi y miró fijamente al televisor.
-Estoy empezando a preocuparme…
Se volvió a levantar y se fue a la cocina hablando sólo.
-Vi a Alexia amar y follar como loca cuando rodábamos la película y ahora que la he visto correr desnuda en la pantalla me ha excitado más. Eso no es normal… o sí, no lo sé ¿Musi tú qué crees? –le gritó desde la cocina.
Musi no podía responder, era una muñeca inerte de tamaño natural a la que Alex vestía y peinaba todas las mañanas.
……….. continuará.

PUES ME PARECE MUY TÉCNICA Y POCO SEXO DEL BUENO, NO TE PODIAS RECREAR UN POQUITO ME´S EN DESCRIBIR COMO SE LE MUEVEN LAS TETAS? JAJAJ
EN SERIO ME HA GUSTADO, TIENE EL MISMO RITMO DE ARMONICOS, Y CREO QUE PUEDE SER INTERESANTE, A VER SI PIENSO ALGO DE EL PORQUÉ HACEN ESTA EXIBICIÓN NUDISTA EN EEUU, CON LO LIMITADOS QUE SON.
UN BESO